A bordo de autobuses, lanchas y helicópteros, y llevando consigo solo unas cuantas pertenencias, decenas de miles de personas abandonaron sus hogares en Bosnia y Serbia para escapar de las peores inundaciones en un siglo.
Las crecidas de los ríos se metieron en las casas, en algunos casos llegando hasta el segundo nivel, y obligaron a los habitantes a subir a los techos, a la espera de ser rescatados.
Cientos de personas también fueron evacuadas en Croacia.
Las inundaciones han dejado cerca de 25 muertos.