Iberoamérica afronta el reto de impulsar la educación para garantizar el futuro de la región, durante la XX Cumbre anual que comenzará mañana en Mar del Plata con ausencias significativas como las del español José Luis Rodríguez Zapatero y el boliviano Evo Morales.
Bajo el lema "Educación para la inclusión social", la XX Cumbre Iberoamericana comprometerá recursos por miles de millones de dólares para el desarrollo del proyecto "Metas educativas 2021: La educación que queremos para la generación de los bicentenarios".
Una veintena de jefes de Estado y de Gobierno participarán en la reunión argentina, hasta donde llegarán los coletazos de la crisis económica y del escándalo provocado por la difusión de cables diplomáticos de Estados Unidos.
De la cita se ha apeado, en el último momento, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que aprobará nuevas medidas económicas contra la crisis en el Consejo de Ministros del próximo viernes.
La ausencia de Zapatero ha sorprendido a sus socios iberoamericanos, que esperaban escuchar de boca del presidente español y del primer ministro portugués, José Sócrates, detalles de la estrategia europea para combatir la crisis y mantener la fortaleza del euro.
Su decisión de no acudir a Mar del Plata, según fuentes diplomáticas iberoamericanas consultadas por Efe, ha sido "desconsiderada" y "poco apropiada" teniendo en cuenta, recordaron las mismas fuentes, que la Cumbre Iberoamericana es una iniciativa española y esta reunión estaba anunciada desde hace tiempo.
Un portavoz de la Secretaría General Iberoamericana (Segib) "lamentó" la ausencia de Rodríguez Zapatero, mientras el ministro argentino de Economía, Amado Boudou, opinó que España atraviesa una "coyuntura complicada" y confió en que el Gobierno español "pueda resolverlo".
Evo Morales tampoco acudirá a la reunión de Mar del Plata, pero por motivos muy distintos. El presidente boliviano anunció su ausencia esta semana, poco después de la divulgación de un cable de la diplomacia estadounidense en el que se la presidenta argentina, Cristina Fernández, se mostraba dispuesta a colaborar con EE.UU. en su estrategia en Bolivia.
Tampoco viajarán a Argentina Daniel Ortega, por el conflicto abierto entre Nicaragua y Costa Rica por la soberanía de isla Calero, ni el hondureño Porfirio Lobo, cuyo Gobierno no ha sido reconocido por la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya el pasado año.
Más de 600 periodistas se han acreditado para cubrir una Cumbre que, según el programa preliminar, tendrá pocas sorpresas, comenzará a última hora de mañana, con una cena de honor ofrecida por la anfitriona, Cristina Fernández, y concluirá en la tarde del sábado.
Los primeros mandatarios en llegar a Mar del Plata, una ciudad costera situada 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, comenzarán a arribar en las próximas horas, como los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofia, y que viajarán con la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.
El grueso de los mandatarios llegará durante el viernes para mantener bilaterales antes del inicio de la reunión, que, según el programa provisional, estará precedida por otra Cumbre, la de jefes de Estado y de Gobierno de Unasur, que buscarán llegar a un acuerdo para elegir al sustituto del recientemente fallecido ex presidente argentino Néstor Kirchner.