China, alarmada por la presión independentista del presidente taiwanés Chen Shui-bian, advirtió que esa actitud podría derivar en una guerra si su rival cruza la línea roja.
No obstante, mientras la guerra de palabras escala, un conflicto militar parece poco probable... por ahora. El momento de la última advertencia de Pekín a Taipei, tras meses de silencio, es preciso. El primer ministro chino Wen Jiabao visitará Washington el próximo mes y el asunto de Taiwan parece que estará destacado en la agenda, especialmente tras los últimas movidas de Chen.
"Pekín está atrapado entre la espada y la pared. Si no hace ni dice nada, Chen podría salir victorioso", afirma Wang Jianwei, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Wisconsin-Stevens Point.
China usó al mayor general Wang Zaixi, quien es viceministro en el Ministerio de Asuntos de Taiwan, para advertir que el "uso de la fuerza podría volverse inevitable" si Taiwán cruza la línea roja. Este ha sido el lenguaje más duro empleado por Pekín en muchos años. "China continental no tiene otra solución que reaccionar", afirmó a Reuters uno de los principales observadores de asuntos taiwaneses, Yu Keli.
"Si una atmósfera de este tipo se desarrolla, ello indica que la situación podría estarse escapando de las manos", afirmó Yu, quien es, además, presidente del Instituto de Estudios de Taiwan en la Academia China de Estudios Sociales. Los analistas descartan una confrontación militar en un futuro cercano.