La Iglesia Católica guatemalteca expresó hoy su oposición a la fertilidad asistida por considerar que el 80 por ciento de los embriones son sacrificados.
En declaraciones a periodistas, el presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG), Pablo Vizcaíno, dijo que la ciencia debe respetar el derecho a la vida desde la concepción a la muerte y los valores humanos de la sexualidad.
La CEG exhortó a los feligreses guatemalteco a no hacer uso de las técnicas de asistencia a la fertilidad.
Según Vizcaíno, la oposición a este método se debe a que el 80 por ciento de los embriones son sacrificados y porque muchas parejas recurren a esa técnica para hacer una selección genética de sus hijos.
"El congelamiento de embriones los expone a graves riesgos de muerte o de daño a la integridad física", sostiene el presidente de la CEG.
Según Vizcaíno, esa técnica supone "un aborto selectivo" y "deberían ser consideradas jurídicamente inaceptables".
El Nuncio Apostólico, Bruno Musaró, dijo que la fertilidad asistida fuera del matrimonio se consideran "contrarias a la moral y a la dignidad de las personas".
Musaró explicó que el Vaticano ha flexibilizado su postura respecto a ese método, pero "únicamente dentro del matrimonio".
También la Alianza Evangélica expresó a la prensa su rechazo a la fertilidad asistida y ,según su presidente, Darío Pérez, "vamos a favor de todo el proceso natural del desarrollo de la vida humana".