Muchas iglesias pentecostales de los Apalaches usan serpientes vivas en sus celebraciones al seguir al pie de la letra un pasaje del Evangelio según San Marcos, en el que los creyentes pueden "coger serpientes (venenosas) con sus manos" sin padecer ningún daño.
La mayoría de las iglesias pentecostales que practican el rito religioso de la serpiente, están en las Montañas Apalaches y otras partes de EE.UU. como Alabama, Georgia, Kentucky, Tennessee, Virginia Occidental y Ohio.
Sin embargo, están ganando el reconocimiento constante de noticiarios, de películas y de libros acerca del movimiento "non-denominational".
En la práctica de este rito, varios líderes religiosos han sido mordidos por las serpientes. En 1998, el evangelista Juan Wayne murió luego de ser mordido por uno de estos animales.