La obra del arquitecto japonés Shigeru Ban tiene las escalinatas hechas de papel y plástico reciclados y los cimientos de cajas de madera rellenas de arena. Se sostiene gracias a la solidez de los tubos de cartón que lo componen.
"La forma se inspira en el Pont du Gard", añadió el arquitecto.
El viaducto de papel pesa 7,5 toneladas y está hecho de 281 tubos de cartón. Cada uno de los tubos utilizados mide 11,5 centímetros de diámetro y tiene un grosor de 11,9 milímetros.
"Es un contraste muy interesante: el puente romano de piedras (Pont du Gard) y la edificación de papel. El papel también puede ser permanente, fuerte y duradero. Tenemos que desechar los prejuicios", dijo Shigeru Ban.
El japonés produjo una primicia mundial con este material simple y reciclable, en el que se ha especializado.
"Un puente era uno de mis sueños", afirmó al agradecer a la veintena de estudiantes de arquitectura franceses y a los tres de Japón que lo ayudaron a construir el puente en un mes.
Shigeru Ban nació en 1957 en Tokio. Este arquitecto ha diseñado casas o refugios de papel que han servido a las víctimas de sismos en Japón, Turquía e India.
Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha llevado casas diseñadas por el arquitecto japonés a lugares donde se han presentado catástrofes, para asistir a la población, como en el caso de Ruanda.
No se sabe si quizá esta extraña oleada de gestos caritativos intenta imitar al célebre "mecena de los baños", que desde hace un año ha esparcido más de 4 millones de yenes en los baños públicos masculinos de Japón.
Cada vez el modo en el que aparecía el dinero era idéntico: sobres con billetes de 10.000 yenes (60 euros) acompañados por una carta anónima que afirmaba, en ideogramas caligrafiados con pincel y de inspiración budista: "Haz fructificar la herencia de 10.000 yenes adjunta para instruir tu edificación personal".
El hecho comenzó hace alrededor de un mes. Hasta ahora, el total de dinero hallado asciende, en yenes, a unos 27 mil euros, es decir, 36, 944 dólares.
Las autoridades locales del oeste de Japón revelaron que los primeros sobres aparecieron a comienzos de año en baños de cementerios.