Miles de bomberos trataron de apagar las gigantescas llamas que, favorecidas por el viento y la sequía, provocaron ayer la muerte de una persona cerca de Sydney, donde centenares de hogares permanecen amenazados por el fuego.
Con esta son tres las personas muertas a causa de los incendios que comenzaron esta primavera en el estado de Nueva Gales del Sur, después de que la última víctima perdiera la vida al intentar salvar a sus caballos, según medios locales.
Los 30 focos que rodean el área metropolitana de Sydney y otra treintena que arrasan diversas partes del Estado son peores que los ocurridos en la pasada Navidad, alertó ayer el líder de Nueva Gales del Sur, Bob Carr. En las denominadas "Navidades Negras" de 2001, el fuego asoló más de 500,000 hectáreas en menos de un mes.
La Policía presentó ayer cargos contra un joven de 18 años acusado de haber provocado uno de los incendios cerca de Lucas Heights, tras una investigación sobre la causa de los fuegos que se iniciaron el miércoles, todos a la misma hora, en los alrededores de Sydney.