Los incendios forestales que afectan a varias regiones de España, especialmente a las comunidades de Castilla-La Mancha (centro), Andalucía (sur) y Extremadura (oeste), han arrasado ya más de 10,000 hectáreas de bosque y obligado a la evacuación de centenares de personas, informaron ayer fuentes regionales.
En la localidad de Saceruela, en la provincia castellano-manchega de Ciudad Real, han ardido cerca de 7,000 hectáreas de terreno, incluido un olivar con entre 2,000 y 3,000 olivos, según el alcalde de la localidad, Germán Díaz.
Otras 2,000 hectáreas de bosques fueron destruidas en Buendía (Cuenca), mientras que el incendio de Almonaster la Real (Huelva) acabó con 1,260 hectáreas en el que se considera el incendio más importante de Andalucía desde inicios del verano, según el gobierno regional andaluz.
En la provincia andaluza de Cádiz, dos incendios obligaron al desalojo de un cámping en Vejer, mientras que en Extremadura, región autónoma española fronteriza con Portugal, la situación sigue siendo preocupante, con 21 focos activos en diferentes lugares.
En esta comunidad, desde el viernes han sido evacuadas cerca de 2,000 personas de sus pueblos a causa del avance de las llamas y el gobierno regional declaró la situación de alerta, creando además una célula de crisis para seguir la evolución de esos incendios, en especial cerca de la frontera hispano-portuguesa.
En tanto, el número de muertos por la ola de calor que agobia el sudeste de España aumentó por lo menos a siete el fin de semana, mientras las autoridades advertían que las temperaturas de 42 grados centígrados amenazaban con empeorar los incendios forestales.
Dos hombres, de 71 y 77 años, fallecieron el sábado por la noche en la ciudad meridional de Córdoba, informó el Servicio de Salud de la región de Andalucía.
En la ciudad costera de Huelva, un hombre de 39 años falleció después que fue hallado en estado de coma junto a su bicicleta. Otro hombre de 53 años también falleció.
Las muertes siguieron a otras tres a causa del calor el viernes y el sábado en Granada, Córdoba y Sevilla. Asimismo, las autoridades investigaban si la muerte de un obrero de construcción se debió al intenso calor.