Israel está a punto de convertirse en el primer país en dar prioridad en el transplante de órganos a aquellos que se inscriban como donantes. Esta medida, que pretende promover la donación, a la vez plantea un profundo debate ético.
La ley ha sido cambiada con la idea de aumentar el índice de donaciones ante las bajas tasas que presenta el país.
De acuerdo con la nueva legislación, las parejas y familiares cercanos de quienes tengan tarjeta de donante también ascenderán puestos en las listas de espera.
En cambio, para los críticos de esta reforma, los pacientes deberían ser tratados según sus necesidades clínicas.
Incentivo.
El profesor Jacob Lavee, del Centro Médico Sheba, uno de los máximos defensores de la nueva ley, aseguró en la publicación médica The Lancet que el índice de donaciones en Israel es "deprimente".
Sólo uno de cada 10 adultos en ese país es portador de la tarjeta de donante. En el Reino Unido, por ejemplo, la proporción es de uno de cada cuatro.
En 2006, Israel estableció el Consejo Nacional de Transplantes, un comité especial que incluye expertos en ética, filósofos, representantes religiosos y cirujanos de transplantes con el objetivo de analizar el problema.
Para la aprobación de su propuesta de aplicar criterios ajenos a la medicina para la adjudicación de órganos fue necesario que el Parlamento israelí elaborara una nueva ley.
Con el nuevo sistema por puntos, aquellos que se hayan inscrito en el registro de donantes tendrán prioridad a la hora de recibir un órgano en caso de necesidad.
Sin embargo, esta ventaja no se aplicará en el caso de donantes vivos que decidan donar un órgano a una persona determinada –un familiar, por ejemplo– y no a una lista de espera más amplia.
Al margen del sistema de puntos, los pacientes que necesiten un transplante urgente a causa de su estado crítico, seguirán teniendo ventaja.
En cambio, si hubiera dos personas con exactamente la misma necesidad, el sistema de prioridades entraría en funcionamiento.
El profesor Lavee aseguró que esta nueva política "aporta un incentivo a quienes decidan ayudar".
Pero, al mismo tiempo, Lavee reconoce que este método viola el principio de "altruismo verdadero" y el "ideal" de suministrar tratamiento únicamente en función de las necesidades médicas.