Algunos incidentes aislados empañaron en Santiago una pacífica marcha en la que unas diez mil personas, convocadas por familiares de víctimas y organizaciones sociales, conmemoraron el 37 aniversario del golpe militar de 1973.
Al término de la manifestación, en el Cementerio General, cuando los organizadores habían invitado a los asistentes a regresar a sus hogares, varias decenas de encapuchados arremetieron con piedras y bombas de humo contra vehículos de la prensa, periodistas camarógrafos y fotógrafos que cubrían la manifestación.
Varios de los afectados sufrieron la destrucción de sus equipos antes de que la policía dispersara a los vándalos con chorros de agua y gases.
Hubo también daños en señales de tránsito y otros bienes públicos y los encapuchados quemaron además una bandera chilena.
La marcha, que se desplazó por unas tres horas desde el centro de Santiago hasta el Cementerio General, estuvo marcada por alusiones al Bicentenario de la Independencia. Se informó que unas 20 personas fueron detenidas.
Durante su discurso, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro, hizo reiterados llamados a los asistentes a evitar provocaciones de los antisociales e hizo hincapié en el carácter “reivindicativo y pacífico” del acto.
En tanto, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (Afep), Alicia Lira, consideró “dramática” la situación de los mapuches, que a su juicio “pelean por sus derechos, por su dignidad, contra el robo de sus tierras ancestrales” y acusó que el Gobierno “hace oídos sordos”.