Tras el apoyo casi unánime del Parlamento turco a una incursión militar en el norte de Irak, para combatir a los milicianos del PKK kurdo, varios analistas en Turquía expresaron su temor de que una acción militar podría causar más problemas que resolverlos.
Con una votación de 507 contra 19, los diputados de la Cámara decidieron autorizar al Gobierno el envío de tropas al país vecino en cuanto lo considere necesario a lo largo de los próximos 12 meses para erradicar las bases del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).
Sami Kohen, el más influyente analista de política exterior en Turquía, destacó en una columna que publica el diario "Milliyet", que lo mejor sería "no usar el permiso de invadir Irak".
"Deberíamos considerar los riesgos de una guerra total".
"Lo mejor sería usar el permiso como un instrumento de diplomacia y en caso de ser necesario invadir, deberíamos mantenernos dentro de los límites", es decir, atacar sólo al Partido de los Trabajadores de Kurdistán, aseguró.
Murat Yetkin, otro comentarista influyente, del diario liberal "Radikal", escribe que "desafortunadamente la voz de Turquía sólo se escucha cuando responde a amenazas con nuevas amenazas".
Sin embargo, se pregunta el analista, "¿ayudarán estas amenazas a poner fin al terrorismo del Partido de los Trabajadores de Kurdistán, especialmente si las tropas cruzan la frontera hacia Irak?".
La decisión del Parlamento turco fue criticada no sólo por el Gobierno iraquí , sino también por los principales aliados turcoscomo EE.UU. y la Unión Europea.
El PKK, al que Ankara acusa de tener su comando en el norte de Irak, lucha contra el ejército turco desde 1984, para reclamar más autonomía para los 12 millones de kurdos que viven en Turquía.