Tres años después del ataque terrorista que puso en jaque a Bombay, el Gobierno indio apostó por el diálogo como única vía para dirimir sus disputas con Pakistán, pero le exigió a este país que deje el apoyo a grupos insurgentes.
“Los asuntos deben ser resueltos en un diálogo pacífico, en una atmósfera libre de terror y violencia”, subrayó el ministro de Asuntos Exteriores, S.M. Krishna, con motivo del tercer aniversario del ataque, que causó 166 muertos.