La policía antimotines rodeó un asentamiento de indígenas junto al glorioso Estadio Maracaná, preparándose para desalojarlos tan pronto como llegue una orden de la Corte.
El comandante al frente del dispositivo, el teniente de policía Alex Melo, explicó que los agentes estaban “esperando la orden y que entienden que puede ser en cualquier momento”.
Pero la orden del juez no ha llegado después de un tenso impase que ha durado todo el día. Asustados residentes se preguntaban por qué los agentes judiciales llegaron sin una orden para ingresar, mientras que defensores públicos federales que han trabajado en la prolongada batalla jurídica sobre el espacio trataban de mediar.
“Esto es absolutamente arbitrario. No pueden entrar sin una orden” judicial, dijo el defensor público Daniel Macedo. “Si lo hicieron, pueden ser acusados de un delito, de abuso de autoridad.