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Indígenas piden a los Gobiernos reducir su vulnerabilidad frente al sida


Indígenas de distintas culturas y países pidieron hoy menos negligencia de sus Gobiernos para disminuir la vulnerabilidad que padecen frente al virus del VIH, que algunos calificaron como una tragedia para sus pueblos peor que la conquista territorial que muchos han sufrido.

 

Durante una conferencia celebrada hoy en el marco de la Conferencia Mundial del Sida (AIDS 2008), la canadiense LaVerne Monette, de la Ontario Aboriginal HIV/AIDS Strategy, indicó que entre los factores de riesgo que ubican a los indígenas en mayor situación de vulnerabilidad frente al sida se cuentan la pérdida de cultura, lenguaje y tradiciones.

 

 

Asimismo, el hecho de que sean desplazados de sus tierras tradicionales, la pobreza, el desempleo, las malas condiciones de los sistemas de salud, la poca calidad de la educación y el abuso de drogas.

 

 

Monette explicó por ejemplo que en Canadá, el 22,7% de los nuevos casos de sida en el país son de aborígenes, si bien esos indígenas representan apenas el 3% de la población canadiense.

 

Por su parte, el chileno Willy Morales, presidente de Kelwo, una organización que representa a indígenas viviendo con VIH/sida, aseguró que en su país las comunidades nativas experimentan "la persecución a líderes, la criminalización de sus demandas sociales, la cárcel, los allanamientos, el control policial en territorios autóctonos y la violación de los derechos humanos".

 

 

"Como pueblos indígenas en Chile hemos sido reprimidos y humillados solamente por solicitar el derecho a la salud", aseveró el activista, quien opina que el abandono gubernamental orilla a los pueblos indígenas a la marginalidad y a la ignorancia sobre el sida.

 

 

"Ya tuvimos unos colonizadores destructores y asesinos, ahora el asesino es diferentes, y se llama sida", puntualizó Morales, un indígena de la etnia williche, comunidad asentada en la isla de Chiloé, en el sur chileno.

 

Mirtha Colón, presidenta de la asociación Hondureños Contra el Sida, señaló por ejemplo que los garífunas, una etnia zamba centroamericana asentada principalmente en Honduras, son "extremadamente ariscos y desconfiados de las autoridades y los médicos", por lo cual acuden "a los curanderos de sus comunidades antes que a la medicina tradicional".

 

A juicio de la activista hondureña, a través de los rituales y creencias los indígenas se sienten "libres de ejercer cierto control sobre sus vidas".

 

Por ello, consideró necesario "reconocer los derechos" de las comunidades indígenas, sensibilizarlos sobre las consecuencias de la enfermedad y dirigir mayores recursos a los grupos para combatir el sida, enfermedad que en los años noventa se cobraba la vida de "entre 25 y 30 garífunas al mes".

 

Sin embargo, la indígena transexual mexicana "Amaranta" Gómez, precisó que también es necesario que las comunidades nativas miren hacia adentro y reconozcan sus errores.

 

"Habría que reconocer también dentro de nuestros pueblos, tanto afrodescendientes como indígenas, la diversidad sexual y la vulnerabilidad de nuestros pueblos. Hacer una autocrítica hacia nuestras culturas y no ser autocomplacientes", señaló Gómez, una indígena zapoteca.

 

Los zapotecos, de la sureña ciudad mexicana de Juchitán, aprecian a los transexuales, a los que denominan "Muxe", sostuvo.

 

 

 

 


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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