Los indignados londinenses, que cumplen trece días acampados ante la catedral de San Pablo, insistieron que no se marcharán pese a las presiones de la jerarquía anglicana y las autoridades locales, que buscan fórmulas para desalojarlos.
Un centenar de manifestantes anticapitalistas que resisten bajo la lluvia delante del templo protestante, en pleno distrito financiero, están protagonizando un incómodo enfrentamiento con los responsables de la catedral, que se vio obligada a cerrar sus puertas el viernes 21 por seguridad.
Tras una semana sin recibir turistas y feligreses, algo que no sucedía desde la II Guerra Mundial, San Pablo anunció que hoy abrirá sus puertas.