En la localidad dominicana "Paraíso de Dios" sus miles de habitantes viven paradójicamente un verdadero infierno debido a los altos niveles de contaminación por plomo que afecta la zona y que ha dejado secuelas irreversibles en el proceso de desarrollo de muchos niños allí residentes.
Este humilde barrio, que recibe con enormes carteles a sus visitantes en los que dice que es "pobre, pero limpio", está ubicado en el municipio de Haina, donde funcionan algunas de las mayores industrias de República Dominicana, a unos 22 kilómetros al oeste de Santo Domingo.