El panorama político mundial parece que dio un giro inesperado. Las supuestas advertencias a la comunidad internacional de una inevitable III Guerra Mundial por el caso Irán, parecen que eran infundadas.
Las principales potencias del planeta, lideradas por Estados Unidos, presionaron a todos para sancionar al gobierno iraní porque no da detalles de su programa nuclear. Sin embargo, un informe de inteligencia estadounidense reveló que este plan fue detenido en el 2003.
La oposición de Rusia y China, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas, a sanciones severas contra el régimen iraní por no existir pruebas fehacientes sobre el caso, no eran equivocadas.
La nación iraní recibió con beneplácito la divulgación del informe. La radio estatal iraní reportó que el canciller, Manuchehr Mottaki, recibió positivamente la decisión de Estados Unidos de "corregir'' su impresión de que Teherán tenía un programa activo de armas nucleares.
“Es natural que recibamos con agrado el hecho de que un país corrija en forma realista sus opiniones, cuando ese país en el pasado ha tenido interrogantes y ambigüedades sobre'' las actividades nucleares de Irán, expresó Mottaki.
“Es una señal de advertencia porque ellos podrían reanudar ese programa'', dijo el mandatario.
"Al mismo tiempo, debe impulsar a Irán a trabajar activamente con el OIEA para aclarar aspectos específicos de su pasado y su presente programa nuclear".
La portavoz del Ministerio de Exteriores aseguró que París es partidario de "continuar preparando" una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
El ministro de Asuntos Exteriores chino, Yang Jiechi, subrayó "que resolver el asunto nuclear iraní a través de negociaciones diplomáticas va en interés de la comunidad internacional, incluida China y EEUU".