El deshielo del ártico podría provocar la emisión de gas metano, una amenaza que preocupa a los científicos y que un ingeniero británico propone evitar mediante torres refrigeradoras que hagan bajar la temperatura de la región.
Varios estudios científicos han intentado medir el impacto que tendría sobre la atmósfera la liberación de metano, un gas más contaminante y duradero que el dióxido de carbono, que actualmente está atrapado en el fondo del mar y cuyas burbujas se pueden observar sobre el hielo que se está derritiendo.
En una reunión con diputados en el Parlamento británico, un equipo de expertos, entre los que figuraba el ingeniero emérito de la Universidad de Edimburgo Stephen Salter, calificó esta amenaza de "emergencia planetaria".
Para evitarlo, Salter propuso la construcción de un centenar de torres refrigeradoras que emitirían agua marina a la atmósfera, como si de un “spray” se tratasen, con las que espera hacer bajar la temperatura, según el científico.
Anteriormente, Salter ya había apostado por refrescar la atmósfera mediante un sistema parecido, construido sobre barcos, que en cambio ahora descarta porque "la situación es tan seria que estas embarcaciones podrían requerir demasiado tiempo".
Los lugares más apropiados para su construcción serían las islas Feroe (en el Atlántico Norte, entre Escocia, Noruega e Islandia) u algún otro archipiélago en el estrecho de Bering, entre Siberia y Alaska.