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Ingrid Betancourt es un "alma" triste que busca paz

Su mayor fortaleza durante los cinco años en manos de las FARC, es cada uno de los miembros de su familia, a los que les envía todo su amor y les aconseja salir adelante para que sean mejores personas


Desde que se dieron a conocer las prueba de vida de 16 de los 45 rehenes en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia( FARC), se ha hecho en diversos medios un gran despliegue sobre la carta escrita por la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.

En la carta a su madre Yolanda Pulecio, Betancourt, expresa sus más profundos sentimientos.

Señala que su estado de salud no es óptimo.

 

"Estoy mal físicamente. No he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae en grandes cantidades".

"Estoy débil, friolenta, parezco un gato acercándose al agua".

Agrega además, que son pocas las pertenencias de valor que le quedan ya que se lo han quitado todo y que el lugar donde habita es lúgubre.

 

"Tengo una repisa donde pongo mi equipo, es decir, el morral con la ropa y la Biblia que es mi único lujo. Aquí nada es propio, nada dura, la incertidumbre y la precariedad son la única constante", asegura Betancourt.

"Vivo o sobrevivo en una hamaca tendida entre dos palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima, que oficia de techo, con lo cual puedo pensar que tengo una casa".

"La felicidad es triste. El amor alivia y abre heridas nuevas; es vivir y morir de nuevo". "Durante años no pude pensar en los niños y el dolor de la muerte de mi papá copaba toda la capacidad de aguante. Llorando pensaba en ellos, sentía que me asfixiaba, que no podía respirar".

 

A sus hijos les pide que se superen día a día para que sean mejores hombres y mujeres.


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306344
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América