Los mandatarios de los ocho países más poderosos del mundo (G8) iniciaron ayer su Cumbre anual en Evián (este de Francia) con una reunión ampliada a 11 países emergentes, mientras decenas de miles de personas manifestaron en Ginebra, así como en Lausana (Suiza), donde se produjeron violentos enfrentamientos.
El presidente francés, Jacques Chirac, anfitrión de la Cumbre, pretende que esta reunión "multipolar" reafirme el multilateralismo en la política internacional y la solidaridad con los países en desarrollo.
El primer apretón de manos entre el presidente francés, Jacques Chirac, y su homólogo estadounidense, George W. Bush, tras la guerra en Irak fue uno de los hechos dominantes de esta primera jornada de la cumbre del G8 que se prolongará hasta mañana.
Mientras tanto, a 45 km de Evián, en la frontera entre Francia y la ciudad suiza de Ginebra, entre 20,000 y 90,000 personas, según las autoridades y los organizadores, respectivamente, se concentraron para repudiar al G8, una organización a la que consideran ilegítima.
La manifestación de Ginebra se desarrolló mayormente en calma, aunque algunos incidentes terminaron con cuatro personas detenidas y dos heridos eleves. En cambio, la Policía suiza tuvo que intervenir con dureza en Lausana, justo enfrente de Evián, en la otra orilla del lago Lemán. En dicha ciudad, siete personas resultaron heridas, entre ellas dos policías.
La Policía, muy numerosa en el lugar, disparó varias granadas lacrimógenas mientras que los manifestantes efectuaron pintadas en varios vehículos y lanzaron piedras contra las fuerzas del orden. Un total de 400 personas fueron detenidas en Lausana.
Los líderes de Estados Unidos, Rusia, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y Canadá discutieron ayer sobre salud, agua, comercio y ayuda con los líderes de Africa, Asia, América Latina y Oriente Medio, en un "diálogo extendido", que convirtió al exclusivo grupo del G8 en una minireunión de las Naciones Unidas.
Los gobernantes de naciones africanas invitados a la Cumbre , Egipto, Argelia, Senegal, Nigeria y Sudáfrica son considerados los pioneros de la Nueva Sociedad para el Desarrollo de Africa y fueron elogiados por sus esfuerzos para crear respuestas locales a los problemas de Africa.
En una declaración conjunta, los líderes de G-8 indicaron que se comprometían totalmente a fortalecer su asociación con Africa. Los líderes pidieron asimismo nuevas medidas para respaldar a los buenos gobiernos y erigir una fuerza militar que pueda mantener bajo control a los nuevos conflictos.