Las naciones árabes mantenían ayer división de opiniones en torno a la crisis iraquí, poco antes de que los dirigientes árabes inicien hoy en Egipto una cumbre durante la cual los países "radicales" pedirán que se niegue cualquier apoyo a un ataque estadounidense y los "moderados" que se envíe una delegación a Bagdad y a la ONU para tratar de evitar la guerra.
Los cancilleres de ocho de los 22 miembros de la Liga Arabe, encargados de la redacción de la resolución final de la cumbre, debían celebrar anoche una tercera reunión para tratar de llegar a un acuerdo sobre la cláusula relativa a las amenazas de guerra.
Mientras, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, que no posee ninguna garantía de Israel para poder volver a Cisjordania si acude a la cumbre, se dirigirá a los asistentes por vídeo-conferencia.