Grupos de inmigrantes anunciaron nuevas protestas para pedir al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que “rinda cuentas” con la comunidad hispana y comience a debatirse la reforma migratoria en un plazo de dos meses, antes del receso del Congreso.
“Para los latinos, el lema este año es que hay que rendir cuentas”, señaló Clarissa Martínez, directora de Campañas Nacionales y de Inmigración del Consejo Nacional de La Raza (NCLR, por su sigla en inglés), en rueda de prensa, junto con representantes de otras organizaciones.
Martínez afirmó que “la promesa del cambio” del presidente Obama fue lo que le dio “energía” a la comunidad hispana para participar en las elecciones presidenciales de 2008, y lamentó que el apoyo del Presidente haya sido más “tibio” en el último año.
“El Presidente hizo esa promesa muy clara y de manera muy específica”, y ahora es “importante demostrar que puede rendir cuentas al haber ganado ese apoyo y rendir resultados en las promesas que se hicieron”, dijo.
Conscientes de que la lucha por la reforma es “una batalla campal”, los activistas anunciaron nuevas movilizaciones para el 10 de abril y el 1 de mayo en ciudades como Las Vegas, Chicago y Nueva York, después de la marcha del 21 de marzo que congregó a más de 100,000 personas en la capital estadounidense.
Martínez compareció en una rueda de prensa junto con la portavoz del Foro Nacional de Inmigración, Katherine Vargas, la organizadora regional de la Campaña de Reforma Migratoria PRO América, Petra Falcón, y el portavoz de la colación por los Derechos Humanos de los inmigrantes de Los Ángeles, Jorge Cabrera. Los activistas apoyaron el texto que presentaron el senador demócrata Charles Schumer y el republicano Lyndsey Graham, y abogaron porque inicie el debate bipartidista, ya que se van a necesitar “los votos del partido republicano”.
Señalaron que habrá que defender algunos puntos y luchar por eliminar otros, pero “eso es parte del proceso legislativo”, y aseguraron que para los republicanos será una oportunidad para reconciliarse con la comunidad hispana.
Vargas subrayó la importancia de que comience el trámite formal de la reforma en dos meses para que se presente en el Comité Judicial del Senado.