Las principales ciudades italianas se tiñeron de amarillo en la primera huelga protagonizada por inmigrantes, que se inspiraron en la iniciativa francesa “Día sin inmigrantes. 24 horas sin nosotros” para reivindicar los derechos de los casi cinco millones de extranjeros que viven y trabajan en Italia.
La protesta se efectuó en sesenta ciudades en contra el racismo y para pedir derechos de integración.