Los propietarios de un moderno edificio de oficinas en el centro de Berlín exigen de sus nuevos inquilinos el cumplimiento de varias cláusulas de carácter islámico como la prohibición de comerciar con alcohol o carne de cerdo.
El rotativo "Bild" revela que se trata de un moderno edificio, propiedad de un inversor saudí y situado en la plaza de Ernst Reuter, en la que desemboca la avenida que nace en la Puerta de Brandeburgo.
El contrato de alquiler que deben firman los nuevos inquilinos prohíbe a estos "vender, producir, distribuir o comerciar con alcohol o carne de cerdo destinados al consumo humano", así como hacer negocios con juegos de azar, pornografía y prostitución, sustancias ilegales y armas de destrucción masiva.