Por varios siglos, los transeúntes han lanzado piedras a una tumba en el Valle Kidron de Jerusalén, a la que despreciaban por considerarla el lugar donde fue sepultado el hijo villano del Rey David, Absalón.
Sin embargo, en uno de esos extraños, giros únicos en la Tierra Santa, donde las tumbas pueden haber sido construidas 1,000 años después de los entierros, una inscripción que se encontró en la cripta ahora apunta a que no perteneció a Absalón sino al padre de Juan el Bautista, Zacarías, y tal vez hasta a Santiago, a quienes algunos cristianos ven como el hermano de Jesús.
"Este podría ser el descubrimiento más emocionante en décadas", dijo el profesor James Strange, un arqueólogo de la Universidad del Sur de la Florida que se especializa en los períodos bizantino y cristiano.
Algunos escritos de los primeros años de la era cristiana se refieren a una tumba en Jerusalén donde fueron sepultados los cuerpos de Zacarías, Santiago y Simeón, otra figura mencionada en el Evangelio de San Lucas, del Nuevo Testamento. Pero la tradición se perdió hace varios siglos.
Lo increíble es que el llamativo mausoleo, un monumento ornamentado en el valle de Kidron en Jerusalén, ha sido confundido con la tumba de Absalón pues éste en realidad murió 1,000 años antes de que la edificación fuera levantada en el siglo primero después de Cristo.
La asociación equivocada con Absalón inspiraba a los transeúntes a apedrear la tumba como una señal de disgusto con el comportamiento del príncipe israelita que se rebeló contra su padre.
"Las piedras han erosionado la superficie, especialmente la inscripción", dijo Joe Zias, el académico que la descubrió. "No es extraño que la gente no pudiera leerla".
La inscripción griega grabada en placas de piedra se desvaneció tanto en varios siglos de desfiguración por parte de aquellos que la apedrearon que nadie se dio cuenta de su existencia hasta que Zias vio la letra alfa en una antigua fotografía en blanco y negro tomada a la entrada de la tumba.