Una avanzada de los inspectores internacionales encargados de supervisar la destrucción de las armas químicas sirias cruzó ayer la frontera del país desde el vecino Líbano para iniciar la ardua tarea de supervisar la destrucción del programa de armas químicas del presidente Bashar al Assad.
Veinte inspectores de un organismo de vigilancia de armas químicas con sede en Holanda viajan a Damasco con la misión de hallar y desmantelar un arsenal químico estimado en 1,000 toneladas mientras continúa la guerra civil en Siria.
Los inspectores tienen unos nueve meses de plazo para completar la tarea de obligar al régimen a destruir sus armas químicas para mediados de 2014.
El primer grupo de expertos de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas entró al país por el cruce de Masna.
Prevén reunirse con funcionarios del Ministerio del Exterior sirio al arribar a Damasco.
Expertos en La Haya, sede de la Opaq, dijeron el domingo que los inspectores tienen como prioridad ayudar a Siria a destruir su capacidad para fabricar armas químicas para el 1 de noviembre, empleando todos los medios posibles.
Esto puede incluir la destrucción de mezcladoras con mazas, hacer explotar misiles, aplastar proyectiles vacíos o llenarlos de cemento y hacer funcionar máquinas sin lubricante para inutilizarlas.
Algunos inspectores verificarán las revelaciones iniciales sirias sobre las armas y precursores que posee y dónde están.