LOS ESTUDIANTES de la Universidad Politécnica de Virginia intentan asimilar la matanza de 32 personas perpetrada en este centro por uno de sus alumnos, el surcoreano Cho Seung-Hui, de 23 años.
Una tensa calma rodea el habitualmente bullicioso ambiente en esta prestigiosa universidad situada en Blackburg, una bucólica localidad de Virginia, donde, según sus habitantes, todo es tan tranquilo que ni se molestan en cerrar sus automóviles con llave.
"Esto es algo que siempre se oye que pasa en otros sitios, pero nunca hubiera sospechado que alguien aquí pudiera hacer eso", dijo a Efe Brett Wieglen, de 19 años y alumno de arquitectura.
La tranquilidad de otrora contrasta ahora con la fuerte presencia policial en el recinto universitario, donde los cordones que impiden el paso a las escenas de los crímenes.
Para los alumnos es difícil hacerse a la idea de que fue uno de ellos, Cho, estudiante de Filología inglesa, quien mató a 32 estudiantes y profesores y luego se suicidó.
Las autoridades policiales y universitarias recibieron duras críticas de los estudiantes, que consideran que tras el primero de los dos tiroteos -registrado en una residencia de estudiantes, donde murieron dos personas- debían haberse suspendido las clases.
El segundo tiroteo, en la Facultad de Ingeniería, se produjo dos horas más tarde y fue el más sangriento.
Estudiantes latinoamericanos revelaron a medios de prensa de sus países detalles desconocidos de la matanza en la Universidad Politécnica de Virginia, como el hecho de que el asesino preguntase a algunas de sus víctimas si sabían dónde estaba su novia antes de disparar.
"Los puso en línea (a los alumnos) y les preguntaba: ¿usted sabe dónde está mi novia? Luego les disparaba", contó a Radio W Sebastián Hoyos, un colombiano que se dirigía a clase cuando comenzó el tiroteo.
Liviu Librescu, un reconocido académico israelí que trabajaba en la Universidad Politécnica de Virginia, intentó impedir el paso al asesino que ayer mató a 32 personas pero sucumbió en el intento al ser también abatido por el agresor.
Librescu, de 75 años, sobrevivió al holocausto nazi, el académico era natural de Rumanía y emigró a Israel en la segunda mitad de los 70 gracias a la intervención personal del entonces primer ministro israelí, Menahem Begin.
El presidente de EE.UU., George W. Bush, expresó sus condolencias a los estudiantes de la Universidad Politécnica de Virginia, y afirmó que se trata de un "día de tristeza para todo el país".
Bush y su esposa, Laura, se contaron entre los participantes de la ceremonia de homenaje a las víctimas celebrada en el polideportivo de la universidad, con capacidad para unas 6, 000 personas.
El mandatario estadounidense recordó a los estudiantes, la mayoría de ellos ataviados con los colores de la universidad, naranja y marrón, que "la gente en todo el país está pensando en ustedes".
Intentan asimilar la tragedia
El Papa Benedicto XVI reza por las víctimas y los familiares de la que llamó una "tragedia sin sentido".