Tras el desastre que causó unos 1, 300 muertos y desaparecidos y un millón y medio de damnificados en Filipinas, las autoridades sanitarias intentan evitar la aparición de enfermedades por la falta de agua potable.
"Trabajamos para anticiparnos a casos masivos de diarrea, gastroenteritis y enfermedades respiratorias", declaró Rogelio Rivera, director del hospital regional de Bicol, en Legazpi, la capital de la provincia de Albay.
El galeno agregó que aún no se han detectados casos de cólera en el área, aunque el laboratorio del hospital analiza varias muestras.
Rivera se lamentó por la falta de medios para realizar su labor, pero reconoció que su hospital es plenamente operativo, al contrario de otros como el de la vecina ciudad de Ligao, que quedó inundado y corre peligro de derrumbe.
Mientras, Luis Domingo Mendoza, funcionario de Sanidad provincial, dijo que vigilan de cerca la evolución de 60 tipos de enfermedades, e informó que comenzó una campaña de vacunación en toda la provincia.
Mendoza comentó que los funcionarios trabajan a pleno rendimiento para trasladar a los vertederos las toneladas de basura y escombros hacinados en muchas áreas urbanas, y que pueden ser focos de enfermedades.
Su equipo se dedica a la instalación de letrinas en las áreas afectadas de la provincia. Albay está desde hace días sin agua potable, teléfono y electricidad.
En los últimos cuatro años se ha dado de baja en los últimos cuatro años a más de 1, 500 miembros de los grupos ilegales de autodefensa.
Cerca de 13, 000 miembros de las autodefensas y han sido capturados.
En procesos de inserción a la sociedad hay unos 30, 000 miembros de los paramilitares.
Nueve parlamentarios han sido implicados en investigaciones de la Corte Suprema de Justicia por supuestos nexos con esos grupos de extrema derecha.