CIENTOS DE policías afganos apoyados por helicópteros de la OTAN se esforzaban ayer por llegar a los restos de un avión afgano que se estrelló contra un pico montañoso nevado con 104 personas a bordo.
La niebla, las temperaturas heladas y unos 2.5 metros de nieve obstaculizaban los esfuerzos de los rescatistas para llegar al sitio donde cayó el Boeing 737-200, localizado el sábado a unos 30 kilómetros al este de Kabul. Las autoridades creen que ninguno sobrevivió.