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Intentona pone a prueba el liderazgo de Correa

Según los analistas, el mandatario ecuatoriano pasó la prueba de fuego y logró mantener la constitucionalidad del país, pese a los intensos enfrentamientos entre policías y militares.


La intensa jornada de confrontación y caos que Ecuador vivió el jueves, cuando desde tempranas horas miembros de la Policía se sublevaron en rechazo a un veto presidencial que elimina varios de sus beneficios laborales, concluyó con la advertencia del presidente Rafael Correa de que “no habrá perdón ni olvido” para los policías insubordinados.

“Todos los malos elementos que han hecho quedar al país como una República de opereta, que deshonraron el uniforme policial, tendrán la sanción correspondiente”, dijo Correa desde el Palacio de Gobierno.

Renuncias y nombramiento.
Ayer renunció el comandante de la policía, general Freddy Martínez, y temporalmente fue reemplazado por el general Florencio Ruiz.

 

“Un comandante irrespetado, un comandante maltratado, agredido por sus subalternos, no puede quedarse al frente de ellos”, argumentó el renunciado Martínez.

El presidente fue liberado tras una balacera que dejó una saldo de tres a cinco muertos y 167 heridos.

Por otro lado, el gobierno nombró un nuevo comandante de la policía tras la sublevación de agentes.

 

El ministro del Interior, Gustavo Jalkh, anunció que el general Patricio Franco fue designado como nuevo comandante de la policía.

Franco exhortó “al pueblo ecuatoriano a que confíe en sus policías, la nueva oficialidad estamos dispuestos al cambio, realizaremos el cambio en beneficio del país y hago un llamado a mis compañeros policías ... a realizar su trabajo con ahínco y perseverancia”.

El palacio de Corondelet, sede del Gobierno, amaneció con el tráfico restringido una cuadra a la redonda, mientras que unos 250 militares rodeaban la instalación en pleno centro colonial.

 

Fortaleza.
El analista político y docente de la Universidad Andina, Hernán Reyes, dijo que “de forma inmediata la figura del presidente (Correa) sale fortalecida, hubo un desenlace positivo para él, fue liberado ... retomó el mando desde el palacio de Carondelet y finalmente dejó la imagen ante la ciudadanía de que no claudicó ante los sublevados”.

En medio de su virtual secuestro, Correa había advertido que “yo salgo de aquí (del hospital) como presidente o como cadáver, pero no voy a perder mi dignidad”.

Reyes destacó el hecho que “hasta hace pocos días se hablaba que el apoyo popular al presidente estaba bastante alto, por sobre el 70%, pero ayer se vio que la movilización de apoyo ciudadano fue focalizada en Quito y relativamente débil, en comparación con los aparentes niveles de apoyo que tiene a su gestión”.

 

Añadió que “habrá que ver si el Gobierno tiene capacidad, sagacidad y estrategias diferentes para lograr el proceso de reconstitución de la confianza de la sociedad civil en la policía, cuya imagen y profesionalismo quedaron seriamente lesionados”.

Gustavo Larrea, que se desempeñó como ministro de Seguridad Interna y Externa de Correa, dijo que “la democracia y la institucionalidad ganaron tras lo ocurrido ... pero el Gobierno tiene que hacer algunas rectificaciones y una lectura serena de los acontecimientos ... es imprescindible que el Gobierno abra las puertas al diálogo”.

Advirtió que está por delante la aprobación de leyes polémicas, como la de servidores públicos, educación superior, ley de aguas, de comunicación y en todas esas leyes hay sectores afectados “no solo se trata de hacer las transformaciones que el país necesita ... sino hacerlo y mucho mejor si hay diálogo con los involucrados”.


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606823
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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