Los equipos de rescate buscaban ayer a 78 personas desaparecidas en las riadas en Queensland, en el noreste de Australia, donde hay diez muertos, 200,000 damnificados, 1,200 viviendas anegadas y casi 11 mil dañadas en 40 comunidades y tres cuartas partes del Estado han sido declaradas zona catastrófica.
La jefa del Gobierno de Queensland, Anna Bligh, señaló que la declaración del estado catastrófico concede a las autoridades el poder que necesitaban para ordenar evacuaciones, con la finalidad de proteger el mayor número posible de vidas y propiedades, y afrontar las subidas de los niveles de las inundaciones en los próximos días.
Por otro lado, el río Brisbane se desbordó ayer en la mañana, situación esta que amenaza con anegar 6,500 viviendas y afectar más de 16,000 personas, indicó Bligh.