Un aparato que permite “oír” los colores, a través de una escala musical, ha llevado la alegría a un grupo de ciegos ecuatorianos, que pudieron recordar la luz que alguna vez vieron antes de perder la visión y confían en que la tecnología mejore su calidad de vida.
El responsable del ingenio es Neil Harbisson, de madre catalana y padre irlandés, quien sufre acromatopsia, una deficiencia que hace que vea su entorno en blanco y negro.
Harbisson es reconocido como el primer “cyborg” de la humanidad, al llevar en la frente desde 2004 un aparato u ojo virtual que distingue los colores y los transforma en sonidos.
Con motivo de la feria tecnológica Campus Party, Harbisson llegó a Quito la semana pasada, y en uno de sus paseos turísticos por el centro histórico se reunió con la Sociedad de Ciegos de Pichincha para comentar su experiencia y ver cómo podía ayudar a la comunidad de ciegos de ese país.
Producto de esa reunión se convocó a sus miembros para que probasen su aparato y recibieran de primera mano el obsequio de Harbisson, el software que les permitirá “escuchar” los colores, a través de un ordenador y una cámara.
Cada nota corresponde a un color básico, pero Har bisson es capaz de distinguir una paleta de 360 tonalidades, gracias a combinaciones de notas.
Para mostrar lo estaba regalando, Harbisson llamó a Carmen Muñoz para que probara el “eyeborg”, que consiste en una cámara con un chip y unos audífonos; ella pudo diferenciar el azul, el verde y el naranja.