Un oso de peluche equipado de 30 sensores en todo el cuerpo y de una cámara en la nariz para reconocer los movimientos de la persona ha sido creado con fines terapéuticos para personas mayores.
"Se creó especialmente para las personas mayores, para entretenerles cuando se sienten solos, para que tengan a alguien con quién jugar o a quién hablarle y para hacerles felices y sonreír", explicó la japonesa Fujitsu Kateryna Viy.
La reacción de este oso es totalmente impredecible.