El gobierno del Estado de Nuevo Laredo (norte), en coordinación con la Procuraduría mexicana, ordenó la suspensión e investigación de 198 policías municipales, informó ayer el alcalde, José Manuel Suárez.
Los expedientes de los uniformados de Nuevo Laredo, suspendidos sin goce de sueldo, serán enviados a la Procuraduría General de la República (PGR) instancia que analizará su situación legal, confirmó Suárez.
Nuevo Laredo se convirtió este viernes en una de las demarcaciones más vigiladas del territorio mexicano, luego de la balacera ocurrida allí la madrugada del viernes entre miembros del crimen organizado y policías locales, que dejó un saldo de cinco muertos y seis heridos.