El Gobierno italiano, que preside el conservador Silvio Berlusconi, y la oposición de centroizquierda se preparan para librar una dura batalla política a plena luz sobre el apagón que dejó a oscuras el país el pasado domingo.
Mientras Protección Civil daba por finalizada la emergencia y el organismo que gestiona la red eléctrica italiana confirmaba que se ha recobrado la normalidad, el Ejecutivo anunciaba la comparecencia hoy en el Parlamento del ministro de Industria, Antonio Marzano, y la creación de una comisión de investigación.
Desde la mayoría gubernamental se intentó ayer arropar con todo tipo de argumentos al responsable de la energía eléctrica, al que algunos partidos de la oposición y dirigentes como el ex primer ministro Massimo D"Alema le han pedido ya la dimisión.
En ese pugna se acusa a la izquierda de haber contribuido de forma decisiva al déficit energético de Italia, el país que más electricidad importa de Europa (más de un 16%), por la renuncia que se hizo en su día al uso de la energía nuclear.
Insiste también en que sus oponentes político han bloqueado sistemática en el Parlamento la aprobación de la construcción de 16 nuevas centrales termoeléctricas. La oposición se defiende con la tesis de que nada ha cambiado en los últimos decenios, excepto la liberalización, privatización y desregulación del sector, y que el apagón registrado el pasado domingo a las 3:35 horas (1:35 GMT) es el primero que sufre Italia.
Asimismo subraya el centroizquierda que la coalición que apoya a Silvio Berlusconi ha sacado adelante, cuando le ha interesado, leyes por procedimientos excepcionales, como la que "congela" los procesos penales del primer ministro.
En esta guerra dialéctica faltan elementos de peso, como el de la causa exacta que desencadenó el corte en cascada de fluido eléctrico cuando el consumo era sólo un 30 por ciento del habitual.