La Contraloría General de Costa Rica investiga posibles irregularidades en la compra de equipo de computación por 3.2 millones de dólares, que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) contrató con la compañía estadounidense Unisys, reveló ayer un periódico local.
El sistema adolece de graves anomalías, que hace inseguros los documentos de identificación (cédulas) de los 2.3 millones de ciudadanos, pero las autoridades del TSE dejaron vencer -"sin razones justificadas"- la garantía de cumplimiento otorgada por la empresa, aseguró el diario La Nación.
El diario recuerda que, en 1998, el TSE anunció la introducción de un nuevo equipo electrónico que permitiría dotar a los costarricenses de un documento de identificación moderno y altamente seguro, pero cuatro años después se han logrado detectar severas y "peligrosas" fallas".
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) asegura que en el país están circulando al menos 300 cédulas falsas y que, debido a esto, el año pasado se registraron al menos seis casos de fraudes contra entidades públicas por cifras equivalentes a unos 785,000 dólares.
Expertos de ese organismo, aseguraron que el plástico que protege la cara principal del documento cede con facilidad al calor, y que los datos pueden ser alterados sin mayor dificultad, lo que está haciendo aprovechado por delincuentes.
Otra de las deficiencias del sistema es que los funcionarios qe atienden al público manejan información desactualizada, al no estar sus terminales conectadas al banco central de datos.