Las autoridades estadounidenses comenzaron ayer las investigaciones para determinar qué causó una potente explosión e incendio que destruyó el miércoles una planta farmacéutica del Estado de Carolina del Norte, matando a tres personas e hiriendo a 38.
Un empleado podría estar desaparecido todavía en la planta de West Pharmaceutical Services y éntre cuatro y cinco víctimas se encontraban en hospitales con heridas que representan peligro para sus vidas, dijo Reggie Lee, portavoz del gobierno del condado Lenoir.
Una enorme explosión estremeció la planta, donde se fabrican jeringas y equipos intravenosos, cuando se encontraba allí cerca de la mitad de los 255 empleados, volando el techo y puertas.
Varias decenas de empleados heridos fueron transferidos a hospitales cercanos.
La mayoría sufrió quemaduras, fracturas y afecciones respiratorias tras inhalar humo y gases calientes. Otros sufrieron lesiones a causa de los escombros que les cayeron encima, dijeron los médicos.