Irak afirmó ayer que los inspectores de desarme terminaron su trabajo, dando a entender que descarta el regreso de los enviados de la ONU, como lo exige la comunidad internacional, y se burló de la oposición que en Washington evocó la era post-Sadam Hussein.
"Decir, como lo hace Estados Unidos, que Irak posee armas prohibidas es una fabulación. Los equipos de inspectores terminaron su trabajo", declaró Mohammad Said Al Sahhaf, ministro iraquí de Información, en una entrevista difundida por el canal de televisión por satélite qatarí Al Jazira.
"El trabajo de la ONU, en virtud del capítulo C de la resolución 687 sobre las susodichas armas prohibidas ya terminó", agregó.
Votada el 3 de abril de 1991, al día siguiente de la guerra del Golfo, la resolución 687 del Consejo de Seguridad fijó las modalidades de desarme de Irak y comprometió a este país a destruir sus armas de destrucción masiva bajo supervisión internacional.
"Existen medios para verificar (que Irak se deshizo de sus armas) y los conocen", afirmó.
Las declaraciones de Sahhaf parecen traducir el endurecimiento de la posición de Bagdad sobre el desarme.
El 2 de agosto, Irak invitó al jefe en desarme de los inspectores de la ONU, Hans Blix, para conversaciones sin precedentes en Bagdad para la eventual reanudación de las inspecciones.
Tres días más tarde, Irak propuso al Congreso estadounidense enviar una misión de investigación para esclarecer el tema de las armas de destrucción masiva que se le acusa de poseer.
Estas dos iniciativas fueron rechazadas por Estados Unidos, cuyo presidente George W. Bush anunció en varias ocasiones su intención de derrocar el régimen de Sadam Hussein.
Por su parte, EU respondió con desdén ayer a las declaraciones iraquíes de que los inspectores de desarme habían terminado su trabajo, afirmando que ello demuestra la persistente mala voluntad de Bagdad para cumplir las exigencias de la ONU.
"No hay nada particularmente nuevo" en esas declaraciones, declaró el portavoz adjunto del departamento de Estado, Philip Reeker, sobre lo dicho por el ministro de Información iraquí, Mohammad Said al-Sahhaf.