Los iraquíes acudieron ayer a las urnas para elegir gobiernos provinciales, en las primeras elecciones nacionales que se celebran en el país árabe en cuatro años y que transcurrieron con relativa calma y sólo unos pocos incidentes aislados de violencia.
Corresponsales de la BBC dicen que había ambiente festivo en varios lugares y se apreció una alta asistencia a las urnas en áreas sunitas.
El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, declaró que la participación fue muy alta, lo que refleja, según sus palabras, confianza en la democracia iraquí.
"Este es un día de satisfacción para todos los iraquíes, porque a través de su participación pueden ejercer sus derechos constitucionales", manifestó Al-Maliki.
Entretanto, Sardar Abdelkarim, miembro de la Comisión Suprema Electoral Independiente de Irak, el órgano oficial encargado de la supervisión de los comicios, declaró a la agencia de noticias EFE.
"El porcentaje de participación en las elecciones a los consejos provinciales ha sido elevado y satisfactorio".
Candidatos sunitas.
A diferencia de las últimas votaciones celebradas en 2005 -que terminaron con la victoria de partidos chiítas y kurdos- se espera que en esta ocasión regresen al poder algunos candidatos sunitas, ya que esta rama de los musulmanes no boicoteó el proceso como lo hizo años atrás.
Los comicios son vistos como una prueba de la actual estabilidad iraquí y como un anticipo de las elecciones generales que deberán celebrarse a finales de 2009.
En los días previos, hombres armados mataron a tres candidatos en Bagdad, Mosul y la provincia Diyala, por lo que se han ampliado las medidas de seguridad. Todas las víctimas eran sunitas.
En total han muerto hasta el momento ocho de los más de 14,000 candidatos que se inscribieron para las elecciones. Comandantes iraquíes y de las fuerzas de Estados Unidos en el país advirtieron que Al Qaeda continúa representando una amenaza.
Nuevo escenario.
Desde Bagdad, el corresponsal de la BBC, Jim Muir, destacó que el regreso de los sunitas al escenario político es uno de los grandes cambios que propiciarán estas elecciones.
En el lado chiíta, los resultados también serán esperados con atención, puesto que existían señales de que muchos votantes pensaban darle la espalda a las grandes agrupaciones religiosas y apoyar a candidatos nacionalistas o seculares.
Muir agregó que si estos comicios abrirán el camino para las elecciones generales de finales de año y posiblemente para un retiro mayor de fuerzas militares de la coalición internacional.
La elección también es interpretada como una especie de referéndum al liderazgo del primer ministro Nuri al-Maliki.