POR AÑOS se ha debatido la fecha en que se terminarán las reservas petroleras del mundo. Algunos economistas y expertos geólogos han puesto la fecha del 2062 como el límite para el descalabro global del crudo.
Bajo esta premisa, varias naciones del Golfo Pérsico, a saber Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudí y Bahrein han comenzado planes para desarrollar nuevas industrias o transformar su economía para cuando se acabe el petróleo.
A principios de 2000, Irán se incluyó en este grupo de países que argumentaba el futuro fatalista del crudo.
De allí que durante el Gobierno de presidente Mohamed Katami, Teherán anunció que lanzaría un vasto programa para desarrollar energía nuclear con fines pacíficos y brindar energía eléctrica a su pueblo.
Allí comenzó la saga que todos hoy conocemos, de las sospechas del programa atómico iraní.
¿Porqué un país que tiene la sexta reserva de crudo del planeta quiere tener reactores nucleares?
Esa pregunta se hicieron los expertos en energía atómica, diplomáticos y políticos en las naciones del Occidente, cuando Irán anunció sus intenciones.
Tal como señaló recientemente el embajador norteamericano en Viena, Gregory Schulte, resulta muy sospechoso que Irán esté trasladando facilidades nucleares a sitios subterráneos, a gran profundidad en la ciudad de Natanz, cuando se dice que es un proyecto civil pacífico.
"Un técnico nuclear te va a decir que lo que hace Irán es exactamente eso: prepararse para desarrollar armas atómicas", indicaba Schulte durante una conferencia vía satélite hacia Panamá.
El diplomático advirtió que aunque los iraníes han firmado varios acuerdos y resoluciones para cumplir con disposiciones internacionales, lo que ha hecho es burlarse de la comunidad internacional y acelerar su proyecto atómico.
Dese hace años, Estados Unidos ha venido advirtiendo que Irán sospechosamente está construyendo instalaciones nucleares que buscan hacer una bomba atómica y no centrales de energía eléctrica.
Según datos que facilitó la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), Irán está por completar un reactor nuclear de uso civil en Bushern, en el Golfo Pérsico. La instalación está siendo construida por Rusia y es de agua ligera, utilizada solamente para producir electricidad.
Empero, hay otras nuevas centrales atómicas en Isfahan y Natanz, ubicadas en el centro de Irán, las cuales están siendo utilizadas para enriquecer uranio en alto porcentaje.
El método más común para lograr un enriquecimiento es el uso de centrifugadoras de gas.
Según los inspectores de la OIEA, el uranio necesita ser enriquecido con un 3% para que sea útil en un reactor. Pero cuando se quiere fabricar una bomba atómica, el uranio debe ser enriquecido con un 90% o más.
Schulte, quien representa a EE.UU. ante la OIEA, destacó que los inspectores alertaron que las centrífugas de gas en Natanz buscan enriquecer uranio a niveles superiores.
Recientemente, la OIEA detectó más de once instalaciones sospechosas de Irán, que más que dedicarse a planes civiles, parecen destinadas a enriquecer uranio para armas.
Esta semana será crucial para el futuro de Irán, pues el pasado 21 de febrero se cumplió el plazo dado por la OIEA para que suspendiera su programa atómico.
Se espera que este lunes en Londres, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania, acuerden proponer nuevas sanciones contra el régimen de los ayatolás.
Diplomáticos norteamericanos y europeos han señalado que la intención no es atacar a Irán, además que la prioridad es el diálogo diplomático.
Sin embargo, otra cosa pasa en el terreno. La BBC de Londres informó hace poco que Estados Unidos tiene un plan de guerra para destruir los reactores atómicos iraníes y sus bases militares.
Lo evidente es que la presión contra Irán será tremenda en los próximos días y la posibilidad de un nuevo enfrentamiento armado en Oriente Medio se asoma en el panorama, ante la intransigencia de Teherán y la desconfianza de Washington.
Una de las razones por la cual la comunidad internacional desconfía de Irán son las declaraciones "desafortunadas" del presidente Mahmud Ahmadineyad, quien ha prometido la "aniquilación de Israel", el clásico enemigo de los musulmanes en Oriente Medio.
Ahmadineyad declaró en 2006 que la "entidad sionista (Israel) fue creada para engullir a la región" y acusó a Occidente de "dañar todas las cosas santas, mientras impide abordar el holocausto judío".
El mandatario iraní dijo además que el Estado israelí "ha perdido su razón de ser" y debería desaparecer pronto. Al tiempo, lanzó un "ultimátum" a los Estados Unidos y a sus aliados para que dejen de apoyar al "grupo de terroristas" que, según él, gobierna a los israelíes.
Los analistas han dicho que los frecuentes comentarios anti-israelíes de Ahmadineyad están destinados a impulsar su posición en su país y en el mundo islámico.
Igualmente, sus declaraciones han endurecido la actitud de Occidente con el programa nuclear de Irán.
Irán en el ojo de la tormenta
Esta semana es crucial para imponer nuevas sanciones contra Teherán, como acciones militares y bloqueos.