El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, asistió hoy al entierro de los cadáveres de 65 militares iraníes que murieron en la guerra con Irak (1980-88), y cuyos restos mortales han sido hallados recientemente en territorio iraquí.
"Estos mártires sacrificaron sus almas por los valores islámicos, y tenemos que conservar esos valores", dijo Ahmadineyad en la ceremonia, e invitó a los iraníes a "unirse para seguir adelante con el desarrollo" del país, según la agencia Mehr.
Irak entregó a Irán estos cadáveres de militares iraníes muertos en dicha contienda.
Se calcula que más de un millón de personas murieron en la guerra entre Irán e Irak, en la que todos los países árabes, con excepción de Siria, apoyaron al gobierno del ex presidente iraquí Sadam Husein contra el régimen islámico chií de Teherán.
Irán e Irak intercambiaron entre 1996 y 2003 los restos mortales de miles de militares de ambos países fallecidos en esa conflagración bélica.