Irán busca responder a las sospechas sobre su controvertido programa nuclear en un voluminoso informe transmitido a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
Este informe de más de 1,000 páginas fue entregado este viernes en la noche a la AIEA, la agencia de seguridad nuclear de Naciones Unidas, indicó ayer el embajador iraní Pirooz Hosseini.
La AIEA busca determinar si las actividades nucleares iraníes, teóricamente civiles, tienen por objetivo fabricar la bomba nuclear, lo que afirma Washington pero que Teherán desmiente.
Irán ya había suministrado un primer informe en octubre, pero los países miembros de la agencia deploraron luego la falta de transparencia de las actividades iraníes.
Según el portavoz de AIEA Mark Gwozdecky, el informe fue redactado en virtud del protocolo adicional al Tratado de no proliferación nuclear (TNP), protocolo que permite inspecciones profundizadas e inesperadas.
El director general de la AIEA Mohamed El Baradei había afirmado la semana pasada que la cooperación de Irán era insuficiente y que no había llegado a una conclusión definitiva sobre el caracter pacífico del programa nuclear iraní.
El caso iraní estará al centro del próximo Consejo de gobernadores de la AIEA, a partir del 14 de junio en Viena.