Irán desafió la presión internacional y reanudó las pruebas de una instalación para la conversión de uranio, elemento que puede ser utilizado como combustible en una bomba nuclear, manifestaron ayer diplomáticos.
Los "tres grandes" de la Unión Europea (UE) -Francia, Inglaterra y Alemania- criticaron a Irán cuando probó las instalaciones en marzo, asegurando que haría más difícil que Teherán recupere la confianza internacional.