Unos 500 iraníes formaron una cadena humana en torno a la central de conversión de uranio de Ispahán para defender el "derecho" de Irán a las actividades nucleares sensibles frente a las presiones extranjeras.
Los manifestantes, gritaron consignas frente al cierre de la planta nuclear exigiendo el "derecho inalienable" a la actividad nuclear y pidiendo el fin de negociaciones con Europa.