Fuerzas elite iraquíes respaldadas por soldados estadounidenses mataron a 85 radicales en una batalla para tomar un campo de entrenamiento al norte de Bagdad, un combate que produjo uno de los mayores saldos de muertos entre los guerrilleros.
El ministerio del Interior en Bagdad dijo que entre los muertos había combatientes árabes y extranjeros.
Varios miembros de la Policía también murieron en los enfrentamientos .