Una debilitada “Irene”, convertida ya en tormenta tropical, dejó a su paso por la costa este de Estados Unidos. inundaciones, 4,5 millones de personas sin electricidad y al menos 20 muertos, aunque evitó los devastadores daños que se temían en Nueva York.
“Lo peor de ‘Irene’ ya ha pasado”, declaró la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano. No obstante advirtió que la tormenta “todavía es potencialmente peligrosa”.
Uno de los riesgos que se temen es el de inundaciones en los próximos días, debido a que las fuertes lluvias han acrecentado el cauce de numerosos ríos.
A su paso por la costa este, donde tocó tierra el sábado en Carolina del Norte, “Irene” se ha cobrado al menos 20 vidas en los estados de Connecticut, Carolina del Norte, Florida, Nueva Jersey y Virginia.
Cerca de 4 millones de personas y establecimientos han perdido el suministro de electricidad a lo largo de la costa y las compañías eléctricas advierten que podrían pasar hasta dos semanas hasta que todos los usuarios hayan recuperado el servicio.
El ciclón, que tocó tierra en Nueva York cerca de Coney Island, en Brooklyn, dejó numerosas inundaciones en las áreas de menor altura de la ciudad.
Cerca de los ríos Hudson y East, en el Bajo Manhattan, y en distintos puntos de las vías de circunvalación de la ciudad se detectaron inundaciones, así como en otras zonas de Brooklyn, Queens y Staten Island.
Además, los vientos y las lluvias, que han dejado también árboles caídos, líneas de electricidad cortadas y numerosos escombros, han dejado cerca de 760,000 personas sin luz en todo el estado.
No obstante, los rascacielos de la isla de Manhattan, el corazón de la Gran Manzana, apenas han sufrido daños, muy lejos del desastre que se temía si “Irene”, el primer huracán que amenazaba Nueva York en 25 años, hubiera mantenido su fuerza.