La reina Isabel II puso punto final ayer en Toulouse, al suroeste de Francia, a una visita de tres días a Francia en la que la soberana británica instó a enterrar las tensiones bilaterales provocadas por la cuestión iraquí y celebrar los 100 años de amistad que unen a los dos países.
El objetivo de la visita de la reina era recordar el primer centenario de la Entente Cordial, acuerdo firmado en Londres el 8 de abril de 1904 para poner fin a los litigios coloniales entre ambos países.