ISRAEL DECIDIÓ ampliar la ofensiva terrestre en el sur del Líbano en un movimiento que implica un reforzamiento de la vía militar, al tiempo que el grupo chií Hizbulá anunció que aceptaba el despliegue en esa zona del Ejército regular libanés.
El Gabinete de Seguridad de Israel aprobó los planes para lanzar una ofensiva a gran escala contra Hizbulá, lo que da luz verde a las tropas de tierra para llegar al río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera israelo-libanesa.
El objetivo de la operación es reducir de forma significativa la capacidad de la milicia libanesa de disparar cohetes de corto alcance contra suelo israelí, al concentrarse la mayor parte de las lanzaderas según estimaciones militares en ese área de varias decenas de kilómetros.
La decisión de expandir la ofensiva militar terrestre en Líbano fue apoyada por nueve de los ministros del gabinete de seguridad, mientras que tres se abstuvieron, y ninguno votó en contra.
Se informó que entre los miembros del Gabinete que se abstuvieron figuraba el viceprimer ministro y responsable de Desarrollo de la Galilea y el Neguev, Simón Peres, quien adujo que no se han agotado todas las vías diplomáticas para solucionar la crisis.
La ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, matizó que "la decisión adoptada por el gabinete no sólo es militar, sino también diplomática; llevamos ambas cosas en paralelo".
El secretario general del grupo chiíta libanés Hizbulá, Hasán Nasralá, respondió con una dura amenaza a la decisión del Gobierno israelí de dar luz verde a una nueva invasión del Líbano.
"Vamos a convertir la tierra del sur del Líbano en una tumba para los invasores sionistas", advirtió el clérigo en un discurso divulgado por la televisión Al Manar, órgano de propaganda de Hizbulá.
"Hasta ahora solo habéis sido testigos de una parte de nuestra fuerza. Bienvenida sea la próxima fase, porque veréis toda la fuerza de la que somos capaces", agregó Nasrala, citando una célebres palabras de su predecesor en el cargo y maestro, jeque Abbas Musawi, asesinado por Israel en 1992.
Nasralá recriminó a Israel el uso de una agenda política dirigida a crear conflictos fratricidas en el Líbano y advirtió a los libaneses de que se cuiden de caer en la trampa del enfrentamiento intercomunitario.
Las diferencias entre Estados Unidos y Francia sobre la necesidad de que Israel se retire del sur del Líbano ponen en riesgo la adopción del proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU para pedir fin a las hostilidades.
Los puntos de vista francés y estadounidense diferían, tras una reunión de horas celebrada por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.