El Gobierno israelí se mostró dividido ante la disyuntiva de lanzar una operación militar masiva en Gaza o limitarse a bombardeos puntuales, tras el fin del alto el fuego con el movimiento islamista HAMAS.
En la primera reunión del consejo semanal de ministros desde que el pasado viernes expirase la tregua en la Franja palestina, los miembros del Ejecutivo se culparon unos a otros de la actual situación.
En los últimos tres días, las milicias palestinas han lanzado más de 40 cohetes artesanales y proyectiles de mortero.
El primer ministro, Ehud Olmert, inició el encuentro con un discurso que dejaba abiertas todas las opciones: "Un Gobierno responsable no ansía ir a la guerra, pero tampoco la rehuye".
"Las hipótesis, los planes y la determinación están claras, así como las ramificaciones de cada uno de los pasos", precisó.
Otros miembros del Ejecutivo, como el viceprimer ministro Haim Ramón o el titular de Transportes, Shaul Mofaz, acusaron de tibieza al ministro de Defensa, el laborista Ehud Barak.
"Es hora de actuar. ¿Qué estamos esperando? ¿Qué más tiene que pasar? ¿Esperamos a que muera algún niño o alguien resulte herido?", se preguntó Mofaz ante los micrófonos de la radio militar.
En público, Barak y Olmert pidieron templanza a sus colegas ("no competiré con las voces histéricas", dijo el Primer Ministro).
La diplomacia israelí preparará ahora el terreno en las principales capitales mundiales para una operación militar a gran escala en la Franja, apuntó una destacada fuente gubernamental al rotativo.