Israel se enfrentó ayer a su segundo día de cuestionamientos ante el Tribunal Mundial de La Haya por parte de naciones que apoyan a los palestinos en su lucha contra la cerca que el Estado judío construye en los territorios ocupados de Cisjordania.
Cuba, que durante años apoyó el nacionalismo paquistaní y cuya política sobre derechos humanos ha sido criticada internacionalmente, se alineó con la mayoría de países árabes y musulmanes que piden que se declare ilegal la cerca y los alambrados.
Israel dice que necesita la cerca de concreto y alambres para protegerse de los ataques suicidas. Los palestinos lo consideran una traba para no permitirles el establecimiento de un Estado viable en el futuro.
Israel se mantuvo alejado de las audiencias que comenzaron el lunes a debatir el derecho que tiene el Tribunal Mundial de La Haya para pronunciarse en lo que los israelíes ven como un caso de motivaciones políticas.
Al frente del Palacio de la Paz del tribunal unos 150 manifestantes pro israelíes, portando banderas de Israel, cantaron canciones de paz junto al esqueleto de un autobús de Jerusalén, en el que un ataque suicida palestino mató a 11 personas el mes pasado.
"La construcción de la cerca por parte de Israel viola los principios fundamentales y las normas enaltecidas en el estatuto de las Naciones Unidas y las leyes internacionales", dijo el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Abelardo Moreno Fernández, al panel de 15 jueces.
Un portavoz del ministro de Relaciones Exteriores israelí calificó a la docena de países que presentaron argumentos orales en apoyo de los palestinos, como "la colección usual de dictadores y Estados árabes que están contra Israel".
Estados Unidos y la Unión Europea rechazaron las audiencias a pesar de criticar el curso de la cerca y expresaron que la participación del tribunal puede afectar los esfuerzos por mantener la paz en Oriente Medio.
La decisión del tribunal no será obligatoria, pero podría influir la opinión mundial y es la esperanza de los palestinos para que facilite el camino a sanciones internacionales contra Israel.
Entre los países que testificaron ayer estuvo Jordania, líder opositor a la cerca, a pesar de su tratado de paz con Israel. Jordania teme una influencia desestabilizadora de los palestinos en Cisjordania si la situación empeora.
Belice, una pequeña nación de América Central sin nada en juego en el conflicto de Oriente Medio, fue el único participante hasta ahora que apoyó el derecho de Israel para que tome medidas para proteger a sus ciudadanos contra los ataques suicidas.